algo que
me encanta es cagarme donde se me da la gana, además de no tener que limpiarme. me dan ganas, olfateo un poco, me acomodo y zaz, ya está! la vida sigue, no hay
pedo.
no entiendo algunas conductas humanas, a veces tampoco entiendo las mías. me asusta el ritmo acelerado de las personas en las calles y mucho peor dentro de las oficinas, esa agitación tensionante que se respira, que se siente en el latido del corazón, en la sudoración. yo los he visto, he visto a muchos seres humanos dejar su vida entera en esos lugares, a veces no lo comprendo. yo por eso ando en la calle, en el cotorreo con la bandera, en la contemplación de la existencia, en el diálogo constante. sin lugar a dudas cira es mi mejor interlocutora. nuestra comunicación es automática, mágica, conectada de inconsciente a inconsciente, así que es verdadera, auténtica, libre y por lo tanto divertida y encantadora. así es como la vivo yo. también conoce esos temblores de mi interior.
me gusta ver mis manitas en el teclado, es poco común, es algo que no había visto antes, me gusta esa precisión, dedo-tecla, bueno... pensamiento-palabra-letra-dedo-imagen-lectura. es sorprendente verme afuera, mirar mis pensamientos convertidos en letra. aunque a veces no es suficiente para mi criterio que de vez en cuando es exigente, aunque también es necio y testarudo. no se explica, no lo entiendo, me confunde, no perdona mis errores que también son suyos; me castiga con su juicio - es el precio de pensar, es el precio de haber estado inconsciente de mi mente durante largo tiempo, durante estos años. es producto de haber creído en lo dicho, en aquello que he escuchado de otros a cerca de mi. ahora estoy en otro esquema. es increíble sentirme entendido por mi mismo. saber que cira me acepta como soy, que me ama sin condición [es mi incondicional] que bella experiencia. ahora cuido irme entendiendo poco a poco.
estoy fascinado con la idea de ver las cosas y pensar en las manos que lo trabajaron, que lo produjeron. mientras yo escribo allá afuera hay muchas personas haciendo otras cosas para otras personas que a su vez están elaborando otras cosas para otras personas... ja! entonces veo el refrigerador y pienso en todas las cosas que el hombre y la mujer tuvieron que descubrir y desarrollar y luego cargar para traerlo hasta esta cocina. órale, después de que justo en este lugar solamente se extendía la tierra cual ancha es, primero llena de gases y caldos que contenían sabrá-dios-qué. es que hace mucho este edificio no estaba, muchas personas trabajaron dentro de este lugar para levantarlo, para construirlo y ellos están aquí, al menos, olfateo su voluntad, su ímpetu, su fuerza. eso me inspira para hacer lo que a mi me toca: pensar, escribir, dialogar; es también trabajo, también construye, también contribuye a la paz, a la estabilidad psicológica, porque todos somos uno. ya es bastante cuando se coopera librando la batalla con la propia ansiedad, así el flujo universal se relaja, se apacigua, se arrulla, se calma y con eso se aporta, se crece como comunidad de seres sintientes.
no entiendo algunas conductas humanas, a veces tampoco entiendo las mías. me asusta el ritmo acelerado de las personas en las calles y mucho peor dentro de las oficinas, esa agitación tensionante que se respira, que se siente en el latido del corazón, en la sudoración. yo los he visto, he visto a muchos seres humanos dejar su vida entera en esos lugares, a veces no lo comprendo. yo por eso ando en la calle, en el cotorreo con la bandera, en la contemplación de la existencia, en el diálogo constante. sin lugar a dudas cira es mi mejor interlocutora. nuestra comunicación es automática, mágica, conectada de inconsciente a inconsciente, así que es verdadera, auténtica, libre y por lo tanto divertida y encantadora. así es como la vivo yo. también conoce esos temblores de mi interior.
me gusta ver mis manitas en el teclado, es poco común, es algo que no había visto antes, me gusta esa precisión, dedo-tecla, bueno... pensamiento-palabra-letra-dedo-imagen-lectura. es sorprendente verme afuera, mirar mis pensamientos convertidos en letra. aunque a veces no es suficiente para mi criterio que de vez en cuando es exigente, aunque también es necio y testarudo. no se explica, no lo entiendo, me confunde, no perdona mis errores que también son suyos; me castiga con su juicio - es el precio de pensar, es el precio de haber estado inconsciente de mi mente durante largo tiempo, durante estos años. es producto de haber creído en lo dicho, en aquello que he escuchado de otros a cerca de mi. ahora estoy en otro esquema. es increíble sentirme entendido por mi mismo. saber que cira me acepta como soy, que me ama sin condición [es mi incondicional] que bella experiencia. ahora cuido irme entendiendo poco a poco.
estoy fascinado con la idea de ver las cosas y pensar en las manos que lo trabajaron, que lo produjeron. mientras yo escribo allá afuera hay muchas personas haciendo otras cosas para otras personas que a su vez están elaborando otras cosas para otras personas... ja! entonces veo el refrigerador y pienso en todas las cosas que el hombre y la mujer tuvieron que descubrir y desarrollar y luego cargar para traerlo hasta esta cocina. órale, después de que justo en este lugar solamente se extendía la tierra cual ancha es, primero llena de gases y caldos que contenían sabrá-dios-qué. es que hace mucho este edificio no estaba, muchas personas trabajaron dentro de este lugar para levantarlo, para construirlo y ellos están aquí, al menos, olfateo su voluntad, su ímpetu, su fuerza. eso me inspira para hacer lo que a mi me toca: pensar, escribir, dialogar; es también trabajo, también construye, también contribuye a la paz, a la estabilidad psicológica, porque todos somos uno. ya es bastante cuando se coopera librando la batalla con la propia ansiedad, así el flujo universal se relaja, se apacigua, se arrulla, se calma y con eso se aporta, se crece como comunidad de seres sintientes.
hoy
bernarda se tomo un café delicioso, lo molió en su licuadorabebé, un recipiente
que parece vaso entrenador, de esos que usan los chiquillos. la casa olía delicioso,
mientras se lo tomaba yo me le quedaba viendo, en silencio, mnmnmnmn! qué rico.
no me dio, me explico que el café no era para mi. nunca me da de su comida,
dice que yo tengo la mía. a mi me controla las dosis y yo no veo que ella se
controle las suyas, a veces eso me parece injusto y a veces no. entonces no sé
cómo saber que algo es justo, ni en esos casos, ni en muchos otros. no entiendo
ese concepto que ha construido la humanidad, no entiendo su uso y su verdadera
configuración en el mundo de las ideas. se que algo tiene que ver con la más grande de
las virtudes, ¿cómo saber que la justicia existe? ¿dónde se ha visto? ¿cómo es
que los humanos la conocen? ¿la naturaleza es justa? ¿y cómo un perro como yo
puede saber si la vida ha sido justa conmigo? ¿me ha dado lo que merezco? ¿cómo
saberlo? la verdad es que muy poco entiendo. ¿solamente los seres humanos pueden
ser justos? ¿la justicia es un camino que únicamente caminan los hombres y
mujeres? y cira me escucha y ve como mis pensamientos van de un lado a otro y
me mira con compasión, de esa que no se parece en nada a la lástima, es de esa
que predica el dalai lama. y cuando cira me dirige esa mirada me regresa la paz
y la calma que también habita en mi interior. antes me encabronaba, ahora
entiendo lo que el brillo de sus ojos me regala. y permanece ahí quieta,
tranquila, bien agarrada del alga. la comida de cira se mueve, ella para comer
caza, son guppys los que le pasan. en este planeta no todos luchan por lo que
han de comerse, no todos saben lo que es merecer el bocado que se han de
engullir, no saben cuanto trabajo y esfuerzo hay de otros.
unos piensan que pensar no cuesta nada, yo pienso que pensar implica tanto esfuerzo que hasta al cuerpo cansa, me da frío cuando escribo, siento como este ejercicio consume las energías acumuladas por las croquetas que me chingo.
unos piensan que pensar no cuesta nada, yo pienso que pensar implica tanto esfuerzo que hasta al cuerpo cansa, me da frío cuando escribo, siento como este ejercicio consume las energías acumuladas por las croquetas que me chingo.
antes de
irse bernarda regó las plantas y cuando abre la puerta yo salgo disparado al
pasillo del vecindario, qué emoción me embarga, estar allá afuera me encanta.
ella riega sus buganvilias y la planta de chiles que el tío granjero le regaló.
yo ya me regalé este tiempo.
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